jueves, 13 de octubre de 2011

¿Entre Políticos o Pensantes?

“Espero tener siempre suficiente firmeza y virtud para conservar lo que considero que es el más envidiable de todos los títulos: El carácter de hombre honrado”. George Washington, 1723-1799, primer presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

Por Juan Roberto Valenzuela Leyva

El Bitachi/ Navojoa.- Sin embargo, a más de 200 años de haberse pronunciado estas palabras, pareciera que la característica del robo, del saqueo, de la depredación; rinde mejores dividendos a quienes como George Washington, tuvieron la posibilidad de incursionar en política. 

De acuerdo. Hay excepciones. Ojala hubiera más.

Este país estuviera mejor si después de cada trienio o cada sexenio, la opinión pública (no la opinión política) exclamara convencida de cada funcionario: Fue solidario con los humildes; fue piadoso, justo, humano y sincero con todos; fue un buen ejemplo para la sociedad por su actitud digna y edificante; alejado de los vicios y más cerca de la virtud… pero desafortunadamente, la realidad sigue contradiciendo tan caros anhelos.

Y contradice el anhelo popular porque después de la ilusión electoral, es común observar enriquecimiento de funcionarios; haciendo negocios aquí y allá; comprando propiedades y conciencias para acallar el deterioro de muchas esferas del gobierno y desde luego para minimizar el triste rezago, la lacerante marginación e insultante indiferencia con que se mira a la mayor parte de la población.

¿Cómo ser útiles a la sociedad si no se mantiene viva esa lucecita llamada conciencia?

¿Cómo armar un equipo eficiente y comprometido socialmente si no se escogen personas distinguidas porque los cotos de poder político restringen esa posibilidad?

Amable lector: El gobierno no debiese ser un capricho ni una casualidad, tampoco es para quien tira más rollos de mentiras; mucho menos es para dejarlo en manos y mentes irresponsables.

Y se sigue hablando de progreso social a la par que aumentan las necesidades, ignorando a los niños con hambre, a los padres sin empleo  o a las mujeres sin cobertura médica.

Y se habla de ideal democrático a base de sobornar medios para divinizar al funcionario en turno llegando al extremo de quien canonice sus desaciertos y califique por buenos sus malos gustos.

E insisten en que es necesario que el pueblo se apriete el cinturón, aconsejando grotescamente  que coma menos al que se está muriendo de hambre.

Hay excepciones repito.

Y esas valiosas excepciones debiesen ser tomadas en cuenta para lo que traerá el 2012.

_Mi papá trabajó en la cuadra municipal y a diferencia de los jefes, salió igual de pobre_ expresó un conocido mío_ pobre pero con una dignidad y honradez a toda prueba_ agrega orgulloso.

Pareciera que los valores, a pesar de lo mucho que se habla de ellos, no tuvieran la menor importancia en asuntos públicos que debiesen competir a todos o a muchos.

Porque finalmente, aunque la gran mayoría se sienta decepcionada de ese teatro llamado política y su triste reparto, son esos personajes quienes toman las decisiones que marcan la vida pública y por ende, la de cada uno de nosotros.

¿Quiénes determinaron eliminar la educación cívica, la ética, la introducción a la filosofía, la estética; de los planes y programas de estudio de nuestros niños y jóvenes?

¿Quiénes deciden arbitrariamente la ejecución de obra pública que en teoría debiese beneficiar al mayor número de usuarios y con un estricto sentido prioritario?

¿Quiénes valoran el cuadro básico de medicamentos que deben tener las instituciones de salud pública?

¿Quiénes tienen paralizado y  dividido al país por culpa de  sus ambiciones facciosas y de grupo?

¿Quiénes marcan esa infame diferencia entre el salario mínimo y los estratosféricos sueldos de los funcionarios?

La sub clase política que nos desgobierna estimado lector.

Llámense regidores, diputados, presidentes municipales, gobernadores, senadores o presidente de la república.

Quizá porque en su cinismo saben el precio de todo…y el valor de nada.

Probablemente porque saben que esta sociedad tan falta de educación y cultura; y tan llena de ignorancia, no tiene los medios para juzgar en los tribunales a quienes cometen delito contra los recursos del pueblo.

Y tal vez, tal vez, porque tanto partido rémora sean parte de la misma laguna, de los mismos patos… y de los mismos coyotes.

Pero como ancestralmente sucede: Viene otra oportunidad. Tendremos otra posibilidad de reorientación política y de compromiso social.

Falta poco. Valdría la pena estar pendiente.

Se trata de quienes están en el mismo lugar sacando adelante a sus familias y de quienes pasan volando a ras del suelo con sus garras lista para pepenar lo que se pueda.

Buen día.

Correo: juanrobertovl@hotmail.com