lunes, 17 de octubre de 2011

ANÁLISIS DEL MANIFIESTO JUVENTUD SIN FUTURO PROMULGADO POR LOS JÓVENES INDIGNADOS DE ESPAÑA.

 POR: Mtro. José Francisco Miranda Esquer y
 Dr. Jesús Bernardo Miranda Esquer

Muchos seres humanos se encuentran a merced de la intemperie situados entre la inercia  de las viejas actitudes y aptitudes, a las cuales muchos no han renunciado y la emergencia de una creciente lucidez que se apodera sobre todo, de la juventud que en muchos casos, de manera consciente o no, sabe que deberá asumir tarde o temprano la búsqueda de una calidad de vida, que más que un camino de salvación económica en un futuro imprevisible, signifique un grado de libertad y mayor sosiego en un presente más transparente y tolerable.

R. D. Motta, 2008

El Bitachi/ Navojoa.- El manifiesto de la Juventud sin Futuro de España (s. f.) constituye un reclamo de un sector de los jóvenes que se ven a sí mismos como una parte de la sociedad que se encuentra marginada (sin casa, sin trabajo, sin pensión), el reclamo se dirige a quienes desde el gobierno ostentan el poder político en la actualidad, para sostener que lucharán por derribar este sistema, los jóvenes ven a estos políticos como los responsables de haber propiciado esta situación; también se dirige a otros jóvenes y sectores de la población que se encuentran en situaciones similares para que se integren al movimiento y lo fortalezcan, esto propagandizado mediante las redes sociales. 


En este manifiesto encontramos algunas ideas centrales que es necesario leer, entender y explicar:


·   La juventud más preparada de nuestra historia vivirá peor que sus padres.

Esta parece ser la idea central, la principal consigna, esto nos deja ver que la esperanza de los jóvenes es el empeoramiento de su situación personal, el costo económico, el esfuerzo individual de la preparación académica no les retribuye. 


Los jóvenes se encuentran en una situación de errancia personal, que pareciera ser el retrato de la errancia planetaria, en donde como un punto de un holograma permite reconocer el resto de la figura, la situación personal retrata una crisis estructural. Esta situación la describe Raúl Motta (2008) cuando afirma:

“Vivimos un horizonte bifronte; por un lado, la desproporción entre los problemas y las viejas soluciones; por otra parte el descalabro de las perspectivas sociales y políticas elaboradas a principios del siglo XX. Ambas cuestiones generan una actitud cerrada y nihilista sobre el destino de la humanidad” (Motta, 2008, p. XVI).

Este nihilismo, o sensación de valemadrismo, es un síntoma de la situación errática de cada joven y deja ver lo errado de las políticas laborales que ven sólo el bienestar empresarial, pensando que esto por cascada traerá el bienestar de las personas, cuando claramente las condiciones son muy distintas entre unas y otras. Ante esta situación nos planteamos dos preguntas para la reflexión:

¿Qué pasa en una persona cuando el esfuerzo personal por lograr algo no le trae el beneficio que consabidamente se espera?.
¿Qué pasa en una persona que se esfuerza prolongadamente por conquistar un nivel de vida, hace todo lo necesario, cumple con lo requerido para lograrlo y cuando llega el momento de disfrutar del logro este se ha esfumado?.

*  En el documento se hace una referencia reiterada al futuro, siempre en términos de desesperanza, como un anhelo fallido.

Es claro que estos jóvenes tenían una imagen de futuro muy distinta en su época de estudiantes a la que tienen en la actualidad, cuando por fin hoy se ven como profesionistas preparados, algunos de ellos con maestría, la realidad actual es que con toda su preparación no existen en el mercado laboral empleos que correspondan a su profesión, y los que hay no les ofrecen ninguna seguridad ni estabilidad social que les permita construir un proyecto de futuro, tal como lo había anticipado Motta (2008):

“No es posible educar a las nuevas generaciones sin comprender que la crisis del futuro, emergente de los acontecimientos producidos a partir de la mitad del siglo XX, ha sumergido a la sociedad en una dialógica entre esperanza y desesperanza que es preciso comprender y tratar  con las generaciones jóvenes”.


Esta idea nos obliga a plantearnos la posibilidad de dialogar con los jóvenes en torno al problema del porvenir y el futuro.

Lo que ha resquebrajado este porvenir son las reformas laborales recién introducidas, en las que se cambiaron reglas importantes que lesionan la certidumbre del trabajador: se aumenta el tiempo de duración de los contratos temporales, se individualiza la negociación colectiva de los contratos, se retrasa la edad de jubilación; con esto se liquida la seguridad social de un empleo estable y los derechos de permanencia del trabajador.

Esta situación nos genera las siguientes interrogantes:

¿Qué sucede en el fuero interno de un joven que no puede estructurar un proyecto de vida porque sus condiciones presentes le indican que el porvenir se ha desertificado?.
¿Qué sucede cuando la frustración y la desesperanza se contagian entre los jóvenes?.


Dado el contexto internacional de movilizaciones sociales masivas que han logrado masificarse y que han tenido éxito en el sentido de conseguir algunos de sus planteamientos, este movimiento Juventud sin futuro muestra su posible trascendencia en tanto que tiene como referentes inmediatos las movilizaciones que se han registrado en países vecinos como Francia, Grecia, Inglaterra, entre otros; de igual manera, tiene a su favor el aprendizaje social que dejan las recientes revueltas del norte de África.  

REFERENCIAS


Manifiesto de la Juventud sin Futuro (s. f.). Recuperado el 17 de abril de 2011, de: http://www.juventudsinfuturo.net/.
Motta, R. D. (2008). Filosofía, Complejidad y Educación en la era Planetaria. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.