miércoles, 31 de agosto de 2011

Una Aventura en Kayak por la Sierra de San Bernardo

Por Spiro Pavlovich

El Bitachi (Exclusiva)/ Álamos.- Retomando el espíritu de aventura de la raza del  Mayo, se realizo una convocatoria para conocer el cauce del Río Mayo en  la Sierra Alta,  por el rumbo de San Bernardo,  el cual es una comunidad perteneciente al Municipio de Álamos, Sonora.


Preparando el material
Al llamado hicieron eco Mario Larrinaga, Jesús Bouvet, “El Potrillo” Osuna y su Brother Esau, Nicandro Urias, El “Profe” Juan Luis y su hijo.   

Se organizó la expedición a sabiendas que hay riesgos, ya que para la mayoría son terrenos desconocidos, salvo los yoremes Guarijios, que son los que habitan esas sierras, donde la flora y fauna Riparia son todo un espectáculo.

Al haber recorrido varias horas en carros, ya que los que navegaríamos veníamos de  diferentes lugares: Yavaros, Navojoa y Huatabampo.


Desayuno estilo sierreño
Llegamos a San Bernardo para ahí hospedarnos en el Hotel Divisaderos, de Don Lauro Borbón y su esposa, los cuales son unos excelentes anfitriones y donde nos dieron cena y desayuno al estilo de la sierra, con sus tortillas de harina, machaca, salsa de chiltepín y la taza de café para completar.

Una vez bien desayunados, y con el lonche bien protegido contra el agua, empezamos el viaje a la comunidad de Chorijoa,  un lugar donde hay petroglifos y muchas historias de los rebeldes mayos que vivieron en la época de la Revolución.

De ahí botamos los kayaks al margen del puente colgante, donde se podían divisar a lo lejos los picos llamados “Los Pilares”, los cuales son unas formaciones rocosas extrañas, que por la erosión han tomado formas que hacen mención a su nombre.

Inicio de la aventura
Ya en el agua ya no hay retorno, ya que el otro punto al que hay que llegar, y donde los carros nos recogerían, es en el puente de Nahuibampo. Nos organizamos de tal manera que íbamos a ir en fila, para que el guía delantero avisara donde había peligro y alertar al contingente para no sufrir accidentes. 

Así transcurrieron varias horas, disfrutando de los cañones donde se pretende hacer una presa.


El trayecto

Observandoaves endémicas como la garza, tigre y saludando a los yoremes que nos encontrábamos pescando al estar navegando, hasta vimos como se cruza la gente por un cable en forma de tirolesa, el cual les sirve para comunicarse entre las comunidades.




Cruzando el Río Mayo

Tuvimos que hacer un parada obligatoria para mostrarle al contingente un paso por un rápido, que a mi ver es clase III, y ver la manera de como se cruzaría. 

Ya tomadas las indicaciones se procedió con el mismo protocolo de uno por uno, el cual no fue del todo exitoso ya que hubo dos volteados pero no paso nada, más que adrenalina y emociones al por mayor.
Siguieron más rápidos, que nos encontramos mas adelante, pero fueron de menor intensidad y totalmente navegables.

Después de cinco horas llegamos al puente de Nahuibampo, donde nos pegamos un baño en el río, el cual, al observar su cauce, no cabe imaginar que dé el es  donde dependen miles de gentes.

El comentario  que nos encontramos en la sierra  es que ya no llueve como antes y el temor de la sequía es grave,  y de ahí el tomar conciencia de cuidar este bien ya que de él dependen las futuras generaciones.

Prueba superada


El grupo se quedó con la intensión de seguir navegando en la parte más alta, por el rumbo de la Mesa Colorada, ya que estas pueden ser las últimas incursiones, debido al proyecto de realizar una presa, y vale la pena quedarnos con la memoria de cómo corría el Río Mayo.