lunes, 29 de agosto de 2011

La influencia de Salinas en el PRI para el 2012

El ex presidente ejerce su activismo. La mayoría de los mandatarios cuando terminan su gestión, tienden -técnicamente- a separarse de la vida pública

Por Cuauhtémoc Mávita E./Periodista                                              

El Bitachi.- El ex presidente Carlos Salinas de Gortari continúa siendo noticia. La mayoría de los mandatarios cuando terminan su gestión, por lo general tienden –técnicamente- a separarse de la vida pública de México y a perderse en el olvido:

De los ex presidentes vivos, aunque influyen en la política mexicana, es muy discreto el activismo de Luis Echeverría Alvarez, Miguel de la Madrid Hurtado y Ernesto Zedillo Ponce de León. No así el de Vicente Fox Quesada y el oriundo de Agualeguas en el estado de Nuevo León.

Sin embargo, entre Fox Quesada y Salinas de Gortari, la clase política le guarda reverencia a este último, tanto así que se afirma es la mano que mece la cuna en el PRI y cuya opinión será crucial para designar a su candidato a la presidencia de la república en 2012. Esa decisión gira en torno al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y el ex gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Pero ¿por qué ese trato a Salinas y no a los otros ex presidentes?, ¿no es el autor de la crisis de diciembre de 1994 que recrudeció los problemas económicos y condujo a millones de mexicanos a la pérdida de sus ahorros?, ¿no generó el belicismo de su gobierno el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional?, ¿no es corresponsable del asesinato del malogrado candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta?.

Hay, como se dice vulgarmente: mucha tela de donde cortar.

No obstante, para Salinas de Gortari, todo tiene una explicación, pero el análisis de los hechos debe hacerse en su respectivo contexto, más si se pretende iniciar un debate.

En su obra “La década perdida”, repartida entre los gobiernos de Ernesto Zedillo y Fox Quesada, el ex presidente considera que los serios y graves problemas del país son consecuencia del neoliberalismo y el populismo autoritario que han derivado en la entrega excesiva al mercado y la dependencia desmesurada del Estado. La economía enfermó y creció cada vez menos.

Por otro lado está la nomenklatura mexicana que ha fomentado obstáculos para el desarrollo. El neoliberalismo colocó al individuo aislado dentro del mercado; el populismo colocó al ciudadano como menor de edad, dependiente del Estado.

Mediante sus clientelismos, sustenta Salinas: ambas alternativas debilitan la formación cívica de los ciudadanos, y así promueven una democracia disminuida. Eso ha provocado la ruina económica y social que nos atosiga a todos.

En su obra más reciente: Democracia republicana, el ex presidente dedica un capítulo al Partido Revolucionario Institucional: El PRI ¿71 años de gobierno?

E insiste que durante sus administraciones, neoliberales y neopopulistas han infringido el Estado de derecho, han dañado las instituciones y han evadido la rendición de cuentas. Unos y otros se han propuesto soslayar los malos resultados de sus gestiones mediante un mismo recurso: presentarse como promotores y actores esenciales de la transición democrática.

Y agrega que estos han llegado incluso a justificar sus graves errores con el argumento de que, pese a sus numerosas fallas y carencias, han venido a rescatar al país “del autoritarismo ejercido por el PRI durante siete décadas”.

Se venden a la ciudadanía mensajes estereotipados o “trillados”: se atribuyen los problemas de México a los 71 años del Revolucionario Institucional en el ejercicio del poder desde la presidencia de la república.

Esa afirmación, subraya Salinas, que además de ser tramposa y simplista, trivializa la historia, y es producto de la pereza intelectual, si no es que de una estrategia política bien calculada cocinada en los cubículos y los estudios de “intelectuales orgánicos”.

Establece así mismo que en el 2000 el PRI no solo perdió la presidencia de la república sino también la batalla de las ideas que es necesario rescatar.

Los mexicanos en la elección de 2000 –reconoce-, exigían opciones diferentes pero la terrible crisis de 1995, el método adoptado por los gobernantes de entonces para evitar ser llamados a cuentas por su responsabilidad y la explosión de la pobreza, la entrega del sistema de pagos del país, y otros, hizo sentir avergonzada a la ciudadanía que había confiado en el gobierno en turno.

Para Salinas de Gortari hay, como parte de su análisis, una verdad: la pérdida de la elección presidencial en 2000 tuvo sus raíces primigenias no en el descontento popular sino en la confrontación y divisiones políticas al interior del PRI.

Por eso ante la elección de 2012 sustenta que es necesario que la sociedad civil, con el apoyo de los trabajadores que ocupan posiciones estratégicas, adquiera las herramientas necesarias para analizar, procesar y, de ser preciso, rebatir las ideas promovidas y divulgadas desde el poder, muchas veces a través de la acción perseverante de los llamados intelectuales orgánicos.

Y precisa que el poder y sus intelectuales orgánicos no conforman un bloque común, ya que responden a diversas ideologías y distintos intereses: los del neoliberalismo, los del neopopulismo, los de poderes extranjeros.

Ante esta realidad conviene entonces examinar la forma en que se libra la batalla de las ideas en el México actual.

Salinas de Gortari ha vendido esas ideas a la clase política que actualmente domina al PRI.

Peña Nieto, en una clara señal salinista y que ha aprendido esa lección, expresó en Morelia ante los legisladores priístas: “no se hagan bolas, pues de cara a la elección del 2012 no habrá rupturas ni división”.

Así que les pidió trabajar para construir la unidad, conformar una propuesta sólida y hacer un frente común del príismo.

A su lado estaba su principal contrincante, el sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien se concretó a decir que se fortalecerá la unidad y que no habrá distracción alguna pues todos están unidos en ese propósito.

¿Y usted que opina?