lunes, 2 de mayo de 2011

El candidato súbito de Cajeme

Por Aureliano Rincón Candelas
 
El Bitachi/Cajeme.- “¡Santo súbito! ¡Santo súbito!”, (santo ya) fue el coro que se les oyó a más de un millón de personas agolpadas en la Plaza de San Pedro el 9 de abril de 2005, día del funeral del hoy beato Juan Pablo II.

Una escena muy parecida se está escenificando en Cajeme, pero en términos políticos: el alcalde Manuel Barro busca, desde ya, que su secretario Luis Alberto Plasencia Osuna se convierta en su sucesor en el 2012.

La estrategia para posicionar al Secretario del Ayuntamiento inició con la agenda diaria del Presidente Municipal, por lo que a Plascencia Osuna ya se le conoce como el representante favorito de Barro.

Es tan evidente la prisa por perfilar a su gallo para hacerlo candidato panista a alcalde de Cajeme, que lo “placea” como en los tiempos del “tapado” priísta para que un amplio sector de la población lo conozca.

Lo mismo lo envían a “darle besitos” a las madres panistas en su día, que a la reunión de ciudades hermanas, a foros de ganaderos y hasta sacrifica los domingos para inaugurar torneos, como en la colonia Oscar Russo Vogel.

Las ganas por figurar llegan al extremo que en el concierto de Celso Aguilar se apresuró a servirle agua al saxofonista y apenas hace días tomó la palabra para disertar sobre Plan de Movilidad Integral Urbano.

Y es que el activismo del ex secretario de Economía incluye hablar de todos los temas posibles, con el nihil obstat (aprobación) de su padrino, convertido en prefecto de la Congregación para las Causas de los Candidatos.

Ahí están las entrevistas del pasado 19 de abril, curiosamente el día de San Expedito. La gira de medios electrónicos era para comentar el operativo de Semana Santa, pero que Plasencia aprovechó para hablar del Oomapasc, la obra en la plaza Alvaro Obregón y el programa Vida Digna.

No es nuevo que un gobernante quiere heredar el puesto a una persona afín, que le ha sido leal hasta la complicidad y le “cuidará las espaldas” al dejar el cargo. Este actuar no muy ejemplar está patentado por los gobiernos del PRI.

Lo criticable es que el panismo caiga en los vicios que tanto criticaron a los priístas cuando están en el poder: impulsar una candidatura desde el aparato burocrático violenta la equidad de la contienda por la que tanto luchó el PAN.

Pero además es un acto de irresponsabilidad de este funcionario municipal que en aras de asegurar su futuro, descuida sus funciones para las que fue designado y cobra al mes un sueldo de 34 mil 457 pesos.
  
La lista de pendientes sin resolver se acumulan en su oficina, pero no hay soluciones a la vista y sí muchos inconformes con el Gobierno Ciudadano: los coqueros, tianguistas, ambientalistas, vendedores ambulantes y los que faltan.

En su artículo el Aspirantismo, el escritor Gabriel Zaid critica a los miembros de la  clase política que están más ocupados en su próxima chamba que cumplir con la encomienda del presente.

“Ante el estancamiento, los políticos han dado prioridad a la política del empleo: a la política de su propio empleo, a un costo inmenso para la sociedad; no sólo por lo que se pagan a sí mismos, sino por todo lo socialmente útil que no hacen (o hacen mal), ocupados como están en aspirar a más. No sería tan terrible que ganaran mucho, si realmente lo merecieran. Pero ni lo merecen ni renuncian”.

El favorito del alcalde Barro no es el único en esta situación, pero eso no lo exime de cuestionamientos ni de responsabilidades.

Es cuanto.