martes, 31 de mayo de 2011

Conclusión de Estudio: Necesario Acelerar la Tecnificación del Campo

El Bitachi/Hermosillo.­- En Sonora existen alrededor de 80 mil hectáreas que ya cuentan con tecnificación de riego y representan un avance  del 14% en las casi 560 mil hectáreas de cultivo en la entidad, lo que ha permitido eficientar el uso de agua agrícola hasta en un 95% e incrementar el ingreso de los productores.

Así lo revela el reciente estudio sobre la “Situación de la Tecnificación del Riego en Sonora” que el Delegado de SAGARPA, Fernando Miranda Blanco, recibió del rector de la Universidad de Sonora, Heriberto Grijalva Monteverde, como resultado de la firma de convenio realizada entre estas dos instituciones y el Gobierno del Estado en el 2010.

“La información nos demuestra que debemos ser más agresivos en este tema, el agua es una de las prioridades para el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado por ello este año queremos invertir unos 200 millones de pesos entre SAGARPA, FIRCO, Financiera Rural, FIRA y CONAGUA para tecnificar unas 13 mil o 14 mil hectáreas más”, señaló Miranda Blanco.

Recordó que durante el 2010 con la participación de los productores y el apoyo de diversos programas federales y estatales se logró una aportación de 148.4 millones de pesos para la instalación de los diferentes sistemas de riego por goteo o aspersión en alrededor de 12,500 hectáreas.

El Dr. José Castillo Gurrola, investigador encargado del estudio sobre la situación de la tecnificación de riego en Sonora, detalló que las zonas que mayor avance registran son los Distritos de Desarrollo Rural de Guaymas, Caborca y Hermosillo, donde el abatimiento de los mantos acuíferos ha obligado a los productores a incorporar sistemas presurizados.

En el Valle de Guaymas y Empalme, los productores han logrado tecnificar el 76.9% de la superficie de cultivo con la que cuentan (11,700 has.), -que es poca en comparación a la extensión de los grandes valle del sur-, pero en la que los agricultores le han apostado a cultivos altamente rentables como hortalizas y frutales.

La sobreexplotación de los acuíferos también ha motivado a los agricultores de Caborca y el distrito de Hermosillo a invertir en estos sistemas y avanzar en la reconversión productiva de sus cultivos: En Caborca, el 56.6% de sus 18,500 has. está tecnificada; y le sigue Hermosillo con el 37.9% de sus 72 mil hectáreas.

En Cajeme, Navojoa y San Luis Río Colorado, aunque una parte importante de su superficie ya cuenta con esta tecnología, el índice de tecnificación sigue siendo bajo, debido a la siembra de granos, cultivos de menor rentabilidad que no permiten al productor invertir; y la alta disponibilidad de agua en sus presas, señala el estudio.

En el Valle del Yaqui, el 4.6%  de su 261 mil hectáreas de cultivos están tecnificadas, una cifra que aunque baja en porcentaje, en extensión representa casi 12 mil hectáreas, ya que los productores de cultivos perennes, hortalizas y en menor caso de granos le han apostado a los sistemas presurizados.

En el Valle del Mayo, el avance es de 7% en sus 118 mil hectáreas; y en San Luis Río Colorado, se registran 9.3% de sus 30 mil 400 hectáreas tecnificadas.

Por otra parte, los distritos de la zona serrana, donde se establecen cultivos de poca rentabilidad y se registra baja superficie agrícola, así como una menor extensión por usuario; los índices de tecnificación registrados son de 4.9% en Magdalena; 6.5% en Agua Prieta; 7.8% en Mazatán, 2.9% en Sahuaripa, 46% en Moctezuma y 10.5% en Ures.

En cuanto a la relación entre el índice de tecnificación y los índices de productividad en cada zona, el Dr. Castillo Gurrola concluye que a “mayor tecnificación, mayor ingreso”.

La investigación detalla que los productores de Guaymas, Caborca y Hermosillo reciben mayores beneficios en la relación de pesos por m³  (con un ingreso de 7 a 14 pesos), derivado del tipo de cultivos que manejan y su tecnificación; mientras que en el resto de los distritos el indicador varía de 1.30 a 5.72 pesos por m³.

El estudio señala además la importancia de avanzar a la par en la reconversión productiva, impulsando el establecimiento de cultivos menos demandantes de agua y de mayor rentabilidad para el productor como el nogal, cítricos, vid y hortalizas, entre otros.