lunes, 28 de marzo de 2011

De familias y política

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: A ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”. Paulo Coelho, 1947, escritor brasileño.

Por Juan Roberto Valdez Leyva                 

El Bitachi. Navojoa.- Reflexionaba si cabecear esta columna con la frase ¿Son majes o se hacen?; resultaría demasiado fuerte para algunos y enseguida me fui al diccionario para encontrar que aplica muy bien porque maje significa tonto, ingenuo, incauto; entonces, para suavizar el asunto, planteo: ¿Son tontitos o se hacen?.

Corría el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, cuando Pedro Aspe (hazte maje) Armella, su secretario de Hacienda y Crédito Público expresó con aires de suficiencia y triunfalismo: ¡La pobreza en México es un mito genial!

¿Qué?. ¿Recontra qué?.

¡Sí! Él majecito, el tontito, negó la pobreza en México. Dijo que no había, que no existía, que cero pelados, menos paupérrimos, es más: Que Nunca había visto uno.

Luego en este sexenio de Felipe Calderón vino Ernesto Cordero, también de la SHCP, pero que anteriormente había sido titular de la Secretaría de Desarrollo Social, a decirnos que los mexicanos, con seis mil pesos al mes, teníamos para pagar créditos de  casa, auto y mandar a nuestros hijos a colegios particulares.

¿Qué mosca le picó a este ingenuo e incauto?. ¿O de cuál fumó?.

Ya para acabarla de amolar y replantear: ¿Son majes o se hacen?, vino el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, a decir con toda solemnidad: Las telenovelas son un instrumento importante para abatir el analfabetismo y el rezago educativo.

¡Oopps! ¡Y archirecontramega oopps!.

Con razón estamos como estamos, si esa es la visión y opinión del encargado de ofrecer educación de calidad a la niñez y juventud mexicana.

Pero decía al principio mi duda en el título de la columna y decidí llamarla de "De familias y política" en virtud de los últimos acontecimientos políticos en el Estado de México, situación que se repite con mucha frecuencia en las entidades federativas, como lo hemos ilustrado en columnas  anteriores.

Los apellidos Peña, Montiel, Nieto, Del Mazo, Fabela, González, Vélez, Sánchez y Colín, han dado seis gobernadores al territorio mexiquense, todos fuertemente unidos por lazos familiares, de corrupción, de compra de lealtades e imposiciones que otorga el poder económico, según lo narran en el libro "La biografía no autorizada de Enrique Peña Nieto y el grupo Atlacomulco", Francisco Cruz y Jorge Toribio Montiel.

Van más datos, de acuerdo con dicha bibliografía:

*La cercana relación de Enrique Peña Nieto con el Opus Dei y el ala extrema de la Iglesia Católica.

*Sus cuantiosos gastos en imagen personal y que le ha redituado extremas ganancias a Televisa.

*Su estrecha cercanía a Carlos Salinas de Gortari.

*Las dudas sobre la muerte de su esposa Mónica Pretelini.

*El interés televisero por dimensionar su imagen en su relación con la actriz conocida como "Gaviota".

*El marcado proteccionismo que brindó a su antecesor y tío Arturo Montiel Rojas, señalado como un corrupto mayúsculo.

*La guerra sucia para eliminar a sus oponentes políticos.

A esto habría que agregarle el alto índice de femenicidios en el Estado de México y el accidentado proceso para elegir a Eruviel Ávila, como candidato priista a la gubernatura, dejando fuera a otro de la dinastía: Alfredo del Mazo Maza, primo del "Quique".

¿Y quiénes han sido los ricos parientes gobernadores?

Isidro Fabela, Alfredo del Mazo Vélez y Salvador Sánchez Colín que juntos gobernaron  quince años consecutivos, de 1942 a 1957.

- ¡Huta! - dijo mi vecino- si en un trienio salen riquísimos los presidentes municipales, ahora imagínate un sexenio.

En 1981 asume la gubernatura Alfredo del Mazo González y la culmina en 1986.

Y luego el tío Arturo Montiel Rojas y el sobrino Enrique Peña Nieto gobernarían 12 años seguiditos, de 1999 al 2011.

¿Notó que bien se entrelazan los apellidos de esta familia metidos a políticos?

Y lo dicho: Estas relaciones se repiten en otras entidades y municipios.

¿Cuál democracia?

¿Para qué tanto gasto en elecciones?

Y ese descarado gasto es dinero tuyo tirado prácticamente a la basura, ante un galopante espectro de miseria, rezago y marginación.

¿Cómo la ve estimado lector?

¿Cuándo aprenderemos de los niños a exigir con todas nuestras fuerzas aquello que deseamos en materia política, social, económica y  democrática para bien de nuestra patria?.

Buen día.