miércoles, 19 de enero de 2011

El miedo no anda en "Barro"

CAPITAL DE FACTO
Por El Chichí

Si algo quedó claro con la pasada inauguración de las fuentes de la Laguna del Náinari es que las relaciones entre los Gobiernos de Sonora y Cajeme no pasan por su mejor momento. La ausencia del Gobernador de Sonora en el acto es una firme evidencia.

El que Guillermo Padrés Elías al final decidiera no estar en la inauguración de las fuentes de la Laguna del Náinari, representó una victoria -aunque pírrica- para el Movimiento Ciudadano por el Agua, pero con efectos colaterales para el gobierno municipal.

Y aunque esta vez la protesta de cientos de novilleros no “prendió” entre las miles de personas que asistieron a la laguna, lo cierto es que es la tercera ocasión que Padrés Elías evade un evento público importante en Cajeme y deja al alcalde Barro a su suerte.

La primera fue en el CUM en el programa Animal Nocturno del periodista Ricardo Rocha y tras exponerse una entrevista grabada del cananense, surgió el grito de “No al Novillo” que dejó atónitos y con pena ajena a los conductores de Tv Azteca.

Al final el Presidente Municipal tuvo que bajar del estrado porque no había condiciones para que fuera entrevistado por el titular de Detrás de la Noticia.

La segunda fue en septiembre en la inauguración de la Liga Mexicana del Pacífico y la rechifla no se hizo esperar cuando Manuel Barro tomó el micrófono, mientras que el representante del gobernador, Carlos Plascencia, también fue abucheado.

Pero la diferencia está que mientras en las dos primeras veces el gobernador Padrés Elías no estuvo en suelo cajemense, en el último caso sí estaba en la ciudad, pero no hizo acto de presencia en la laguna tras ser advertido de las protestas.

La versión oficial que por motivos de agenda Padrés Elías no vino inaugurar las fuentes fue desmentida por el mismo Gobierno del Estado mediante el boletín No. 011162, donde se lee “Invierte Gobierno del Estado 491 millones de pesos en familias cajemenses”.

El detalle del comunicado sobre el recorrido del mandatario estatal un día después por varios puntos de la ciudad, es que por ningún lado aparece el alcalde Barro, lo que no es normal entre gobiernos, máxime si vienen del mismo partido.

Así, la señal es clara: hay molestia de parte del Gobierno del Estado porque ha fallado la operación política local hacia el movimiento de No al Novillo, aunque en el fondo, la reacción es una responsabilidad compartida, cuyos costos que le corresponden, el Gobernador evita pagar.