miércoles, 31 de agosto de 2011

Indígena Brasileña Celebra Su 121 Cumpleaños

* Se piensa que María Lucimar Pereira, del pueblo
indígena kaxinawá, es la persona más anciana
del mundo.

El Bitachi.- Survival International, una organización que trabaja defendiendo los derechos de los pueblos indígenas tribales en todo el mundo, (www.survivalinternational.org) ha encontrado a una indígena brasileña de la que se cree es la persona de más edad del mundo, puesto que pronto cumplirá 121 años.

Foto. Survival Internacional

María Lucimar Pereira es indígena kaxinawá y vive en el oeste de la Amazonia brasileña. Dice que pasará su cumpleaños, el 3 de septiembre, con su familia.   

María nunca ha vivido en una ciudad y atribuye su longevidad a un modo de vida saludable. Sólo come alimentos naturales de la selva: carne a la brasa, mono, pescado, manduca (o yuca, un tubérculo) y gachas de plátano. No toma sal, azúcar o alimentos procesados.

El director de Survival International, Stephen Corry, asegura que esto ha debido contribuir a su larga vida.

Ha declarado: "Demasiado a menudo somos testigos de los efectos perniciosos del cambio forzoso sobre los pueblos indígenas. Es refrescante ver a una comunidad que ha mantenido un fuerte vínculo con su territorio ancestral y que disfruta de los innegables beneficios de este hecho".

A pesar de sus 121 años de vida, María se mantiene saludable y relativamente activa.

Carlos, uno de los líderes de la comunidad, contó a Survival cómo camina por la aldea para compartir historias. También va frecuentemente a visitar a sus nietos en las cercanías. Sólo habla kaxinawá (no portugués) y de vez en cuando viaja al pueblo más cercano, Feijó.

Su certificado de nacimiento fue aprobado en 1985, y muestra que nació en 1890. Sin embargo, la longevidad es algo frecuente en su comunidad. Carlos dice que, de sus 80 habitantes, cuatro superan los 90 años. Comen alimentos naturales y no utilizan jabón ni ningún otro producto artificial de la ciudad.

La vida de María abarca un siglo que ha sido testigo de cambios dramáticos. Especialmente las devastadoras consecuencias sobre los indígenas de la fiebre del caucho, que asoló la región a finales del siglo XIX y exterminó al 90% de la población indígena en una horrenda ola de esclavitud y brutalidad espeluznante.