¿Y las propuestas apá?
“Las críticas al Estado son correctas, pero no olvides que la Nación eres tú”. Proverbio alemán.
Por Juan Roberto Valdez Leyva
Creímos haber superado el presidencialismo, es decir, la toma de decisiones en forma unilateral de quien tenía en determinado momento el Poder Ejecutivo de este país, pero resulta que aquél Poder Legislativo sumiso ahora se muestra rebelde precisamente cuando se logró la alternancia.
Dimes y diretes políticos llenan los espacios de los medios de comunicación, boicots van y vienen a diario, las descalificaciones partidistas están a la orden del día y parecen lejanos y cada vez más difíciles los acuerdos en beneficio del pueblo.
¿Acaso no persiguen los mismos objetivos en general los diferentes partidos políticos?
Siete son los partidos con presencia nacional.
Tres son los más importantes en membresía, sin menosprecio de los demás.
Siete son los aspirantes a la Primera Magistratura , amén de las renovaciones de distinta índole que se darán en algunas entidades y municipios, como son gubernaturas, senadurías, diputaciones locales y federales, presidencias municipales, sindicaturas y regidurías.
Con todos ellos planteo las siguientes cuestiones:
¿Qué acciones impulsarán para garantizar la gobernabilidad constitucional y desarrollo político en cada rincón del país? Pareciera que cada quien hace lo que le da la gana.
¿Cómo ampliarán y profundizarán los equilibrios políticos, económicos y culturales en la geografía que les competa?
¿Cómo facilitarán al contribuyente una transparencia y rendición de cuentas en materia financiera, fiscal, de ingresos y de egresos sin que parezca que las cifras en obra ejecutada están infladas? Los ciudadanos se quejan de multas que se cobran sin extender recibos oficiales, por citar un ejemplo menor pero recurrente.
¿De qué manera se apoyarán las fortalezas económicas de determinadas regiones del país, privilegiando a los mexicanos que es a quienes legítimamente les pertenecen? La realidad muestra que se da prioridad a los extranjeros o a los monopolios.
¿Cómo combatirán en serio la pobreza?
¿Bajo qué esquemas mejorarán los estándares de calidad en servicios públicos, desarrollo urbano o de vivienda por ejemplo?
¿Cómo profesionalizarán los mecanismos de impartición y procuración de justicia?
¿Qué acciones implementarán para prevenir eficazmente la delincuencia?
¿Cómo regularán la despiadada depredación del medio ambiente y sus recursos naturales?
¿Cómo fortalecerán acciones para impulsar otro tipo de energía alternativa?
¿De qué manera se protegerá y apoyará la producción agrícola, ganadera y pesquera?
¿Y en materia educativa, seguirán las desigualdades y la inmoral relación con una dirigencia sindical que prefiere otorgar apoyo electoral a cambio de parcelas de poder político? Y esto aplica para todo el corporativismo que representa la mayor parte de la dirigencia sindical mexicana.
¿Cómo incorporarán a la asistencia social, servicios médicos y de salubridad al resto de habitantes que carecen de estos servicios?
Seguramente usted estimado lector tendrá otras interrogantes, incluso propuestas.
Es el tiempo de socializarlas, de exponerlas ante quienes buscan representarnos y hacer los compromisos necesarios para que juntos podamos darle respuestas.
¿Juntos?
Sí. Juntos. A mi juicio es el ingrediente que falta en la relación pueblo-gobierno: La participación social, la participación ciudadana para cumplir nuestras obligaciones y así estar en condiciones y con la voz completa para exigir nuestros derechos.
De lo contrario, elecciones irán, elecciones vendrán pero seguiremos en las mismas: Aletargados, apáticos e indiferentes a un escenario que puede ser mucho mejor.
Buen día.
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