jueves, 17 de noviembre de 2011

Pensándolo Bien: De Mapacherías y Rasgado de Vestiduras

“¿Cómo edificar sobre las ruinas de esta espantosa corrupción?”.J.R.V.L.

Por Juan Roberto Valdez Leyva                                                    

El Bitachi/ Navojoa.- Y mire que hablando de mapacherías, ni el veredicto de la pelea de Manny Pacquiao contra Juan Manuel Márquez se escapó de tan pernicioso mal: El público (que siempre tiene la razón) vio ganar al mexicano, pero se impusieron otros intere$e$.

Lamentable pero cierto, y si trasladamos estas sinvergüenzadas al terreno electoral, veremos que ahí hasta nombre tienen: Operación tamal o casa amiga, acarreo, carrusel, ratón loco, robo de urnas, taqueo o embarazamiento, compra de votos, coacción del sufragio, caída del sistema, apagón, operación manitas, etcétera.

¿Y quiénes ejecutan estas acciones para obtener más votos?

Ciertos sujetos identificados como mapaches, aunque ellos mismos se ostentan como operadores políticos o más aún pomposamente como reingenieros electorales jaja.

¿Son exclusivos de un partido en especial?

No, de ninguna manera; pero en honor a la verdad, son inventos del partido más viejo de México y de ahí aprendieron rápidamente los otros.  

¿Qué es la operación tamal o casa amiga? Es la invitación que reciben los votantes para desayunar o comer en cierto domicilio y de ahí los trasladan a votar, obviamente por el partido que financió la comida.

¿A qué se le denomina acarreo? Se denomina acarreo al acto de llevar a los votantes en carros, taxis o camiones gratis al lugar de la votación. Esta práctica ha sido muy usada por algunos sindicatos para llevarles gente a algún candidato y hacerle creer que tiene mucha aceptación; los acarreados pueden recibir desde tortas, refrescos, vales de despensa, dinero, o la amistad del dirigente a cambio de aplaudir, echar porras, mover banderitas, hacer vallas o lo que se les indique.

Algunas trampas como el carrusel y el ratón loco se han dificultado por los listados nominales o la identificación de los electores, pero para todo hay maña y los mapaches están a la vanguardia.

Era yo un chiquillo cuando supe del primer robo de urna en mi pueblo, fue como quitarle el dulce a un niño; sin vigilancia y los hampones electorales en carro amenazando a los votantes, no hubo quién los persiguiera.

¿Cómo hacen el taqueo o embarazamiento? Muy fácil, con boletas duplicadas o no usadas por los electores.

Puede parecer fuerte la frase, pero es la voz del pueblo que dice “Con dinero baila el perro” y aplica en numerosas ocasiones cuando por cierta cantidad de dinero, dádivas o recompensas comprometen a las personas a votar por determinado candidato.

Invariablemente en épocas electorales resurge la coacción del voto que no es otra que la presión laboral ejercida sobre los empleados. Así, el dirigente sindical “sugiere” la intención del voto, el director “aconseja” por quién votar, el patrón hace lo mismo con sus empleados y ni se diga con los empleados del gobierno: A ellos les marcan “línea” directamente desde la Secretaría de Gobierno, sea esta Municipal, Estatal o Federal, lo que significa un claro abuso de jerarquía.

Para muchos mexicanos sigue vigente el recuerdo de  la famosa “Caída del sistema” en 1988, que operó el mapache mayor Manuel Bartlett Díaz a favor de Carlos Salinas de Gortari en contra de Cuauhtémoc Cárdenas, al tiempo que en Hermosillo se suscitaba la “Operación Manitas” orquestada por Carlos Robles Loustanau.

Ejemplos de mapacherías hay muchos en el país estimado lector.

Y todos con cargo al erario.

Desde la fundación de lo que hoy conocemos como PRI allá en 1929, o el PAN que vio su primera luz en 1939; en el PRD nacido en 1988 quien no sido capaz de llevar a cabo sus propios procesos internos sin recurrir a estas artimañas y en el PANAL surgido en el 2005 que indiscriminadamente comisiona maestros para estas lides.

Y sobre el PVEM, PT y CONVERGENCIA pues como buenos pupilos aprendiendo de sus hermanos mayores.

Sin embargo, como a nadie le gusta recibir una sopa de su propio chocolate, luego comienzan a rasgarse las vestiduras cuando un partido descubre el juego sucio del otro y no faltan jilgueros que magnifican las trampas de uno, pero fingen amnesia de lo mismo que hace el otro.

¿Nos merecemos como sociedad en tránsito a la democracia este triste papel que juegan las organizaciones políticas?

¡Siento que definitivamente no!

Y desearía que en breve tiempo alcancemos la categoría de ciudadanos para estar por encima de los intereses facciosos y de grupo que representan los partidos en general.

Crear ciudadanía debiese ser el primer compromiso de cualquier partido que se jacte de luchar por México.

Pero parece que es lo que menos les interesa.

Buen día.

Correo: juanrobertovl@hotmail.com