jueves, 27 de octubre de 2011

¡Hip!. Iniciemos el circo compañeros ¡Hip…utados!

* “Los políticos y los pañales deben ser cambiados con frecuencia…ambos por la misma razón”. Sabiduría popular en graffiti.

Por Juan Roberto Valdez Leyva

El Bitachi/ Navojoa,- - ¡Más respeto al reglamento diputado presidente! - gritó Jaime Cárdenas, legislador del Partido del Trabajo -  ¡Aquí huele a alcohol!-.                        

Y rápido como una serpiente, Julián Nazar (harbano árabe), del Partido Revolucionario Institucional contestó: Si se le hiciera un análisis de sangre al diputado Porfirio Muñoz Ledo del PT, daría como resultado 90 por ciento de alcohol y 10 por ciento de botana.

Ante esta demostración de “civilidad y nivel político”, el presidente de la mesa directiva, Emilio Chuayffet (otro harbano árabe), suspendió la función circense, digo, la sesión.

Les voy a contar un cuento otra vez:

Éranse dos viejitas que al pasar por la cámara de diputados oyeron estos gritos dentro del recinto: ¡Sinvergüenza! ¡Ladrón! ¡Traidor! ¡Bribón! ¡Mantenido! ¡Hijastro de la Chocki! ¡Faltista! ¡¡Bastardo! ¡Borracho! ¡Drogadicto! ¡Burro! ¡Chivo! ¡Perro! ¡Cochi!

- ¡Ay comadrita! - dijo una angustiadísima a la otra - ¿Ya se fijó que feo se están insultando ahí adentro?

- ¡Nooo, comadre!- contestó la otra - sólo están pasando lista de asistencia y reconociéndose entre sí.

Increíble, pero cuando muchos suponemos que los legisladores debiesen estar ocupados y buscando soluciones a la grave crisis por la que atraviesa el país, resulta que se la llevan escenificando episodios más propios de una cantina o de gente sin instrucción.

¡Qué incongruencia! Muy estudiados al parecer, algunos con licenciaturas, maestrías, doctorados, pero nulo sentido de la decencia, de la honradez y del compromiso social.

Y ahí está otro ejemplo de la incivilidad política en la humanidad del diputado del Partido de la Revolución Democrática, José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña, quien cree que por maltratar a sus colegas ya le está haciendo un grandísimo favor a la patria; o el inservible Jorge Kahwagi, quien recientemente reapareció en la cámara de diputados ebrio, desfajado y balbuceando incoherencias, después de nueve meses de inasistencias.

¿Y le hicieron los descuentos respectivos como sucede con cualquier trabajador común y corriente en equis empresa?

¡Desde luego, seguro y por supuesto que no!

Como quiera se justifican y se arropan con la misma cobija diciendo que andan en comisión, repartiendo despensas, regalando bultos de lámina y hule negro, apoyando campañas en otros estados de candidatos de su mismo partido, inaugurando oficinas de enlace, haciendo campañas propias para el próximo hueso, gastando el recurso público en propaganda y publicidad personal; menos en la función legislativa que es la de proponer y revisar leyes, decretos, códigos y cualquier documento que beneficie a la colectividad.

Y mire usted la mezquindad: No han sido capaces de nombrar a los consejeros electorales, todo por culpa de que cada partido quiere imponer a sus incondicionales.

¿Qué no los consejeros deben ser totalmente imparciales?

Jajaja, en teoría estimado lector, la práctica partidista no obedece los intereses supremos del pueblo.

Ya vimos el cochinero perredista en la elección de sus propios consejeros.

Si al interior de los propios partidos hay una lucha cruenta por el poder, cómo diablos se va trasladar el ejercicio democrático a los consejos electorales.

Faltaría que nos asumiéramos como ciudadanos pensantes y con mayor decisión de cerrarle el paso a tanto lépero que sólo va por sus ambiciones personales.

Y hacer la mejor elección.

Ya lo dijo el historiador británico Arnold Joseph Toynbee (1889-1975) “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política, es que serán gobernados por personas que sí se interesan.”

Interesémonos todos y elijamos a los adecuados, porque tomarán decisiones sobre nosotros mismos.

Y ahí precisamente estriba el avance o retroceso.

Buen día.

Correo: juanrobertovl@hotmail.com