jueves, 4 de agosto de 2011

De arroces y un chicharito.

“Si México es tan rico, ¿Por qué hay tanta miseria entre sus límites?”. J.R.V.L.

Por Juan Roberto Valdez Leyva

El Bitachi/ Navojoa.- Durante mucho tiempo fue una costumbre y tradición arrojar semillas de arroz a los novios después de su enlace matrimonial.                   

Hoy, dada la severa crisis económica que padecemos y que el gobierno sistemáticamente se niega a reconocer, como también evade redimensionar su oneroso gasto social, preferimos dicho cereal cocinado y servido generosamente en nuestras mesas.

Viene a cuento lo del arroz para hacer una breve reseña del indiscriminado manejo televisero que a finales de noviembre del 2010 se le dio al enlace del viudo gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, con la divorciada actriz Angélica Rivero, más conocida como “Gaviota.”

Y digo indiscriminado, porque si bien les asiste todo el derecho de rehacer sus vidas privadas o civiles, lo que a muchos mexicanos nos hubiera gustado y seguimos esperando es que con la misma precisión milimétrica de las cámaras phantom que usan las televisoras, se muestren los lastres y añejos problemas que mantienen frenado el desarrollo armónico del país y en consecuencia su solución.

Pero seguramente a ese pernicioso poder fáctico llamado Televisa, le resultaba más provechoso ofrecer transmisiones como la boda de la citada pareja a un público sediento de situaciones bonitas aunque sean por televisión.

Y como los bonos y popularidad del Quique subieron escandalosamente elevando así también sus aspiraciones a ser el próximo Presidente de la República, pues ni tardo ni perezoso, el Jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, se divorció de la también actriz Mariagna Prats y anunció su noviazgo con la hondureña Rosalinda Bueso Asfura, noticia documentada y divulgada por la revista Quién, relatora de los triviales actos de la alta sociedad en México.

O sea, puro circo ya que de ambos personajes políticos desconocemos propuestas en temas tan importantes y urgentes como gobernabilidad, el escabroso asunto de la violación a los derechos humanos en el caso de los migrantes o el operativo Rápido y Furioso.
Agréguele el punto de la inseguridad, de la enorme deuda pública y el estancamiento o retroceso de la movilidad social.

Así mismo, desconocemos su posicionamiento sobre los recursos naturales del país, sobre energías alternativas o mejores planes para incentivar la agricultura, pesca o ganadería.

Otros temas importantes para la población son las carreteras y sus cuotas de peaje, la competencia leal en comunicaciones, el mejoramiento en los servicios educativos y de salud, la generación de empleos y la garantía de los derechos laborales sobre pensiones y jubilaciones.

Siento que estos son los puntos importantes donde esperamos el compromiso real de los políticos y no las frasecitas con las que endulzan el ego de sus parejas: “Es una mujer lindísima, un encanto” o “Él es un hombre tierno, sincero, leal.”

¡Aayyy! ¡Los funcionarios y sus paradisíacas islas de burbuja y amor!

Y como si no fuera suficiente con estar soportando las veleidades de estos personajes, el propio Presidente Calderón se mostró mucho más preocupado por la salud  del futbolista Javier Hernández Alcazar, alias “El Chicharito” a quien le tuiteó: “Es una pena que no hayas podido jugar contra el All Stars, debido a una conmoción. Un abrazo.”

¿Y el abrazo y las expresiones de pena para los “dañados colateralmente”?

Más aún: ¿Y la justicia para el estoico pueblo que ha soportado años, lustros y décadas la tan anhelada reivindicación económica y social?

Bien pueden seguir esperando.

Las taravisoras y algunas revistas se encargan de ocultar, distraer o minimizar el disenso social.

Mientras llega la hora del individuo fuerte que imaginó el escritor argentino Jorge Luis Borges.

La hora del ciudadano pues.

Buen día.

¡Ah, se me olvidaba!

Aviente arroz para atraer la felicidad y prosperidad y si persisten las molestias, tómese un chicharito.