viernes, 27 de mayo de 2011

El "Show" Priísta

El Color del Aguijón

El Bitachi (Exclusiva)/Navojoa.- Todo comenzó con un ramo de rosas que alguien mandó al nuevo dirigente, poco antes de tomar protesta. Una joven se acercó al estrado y lo puso prácticamente a los pies de Jorge Luis Arellano Cruz.

Más de 2 mil personas, movilizadas en una docena de camiones que fueron concentrados cuadras aledañas a la llamada “Casa del Pueblo”, vieron la escena, mientras que los invitados especiales reían. Sin embargo el ambiente del festejo no era el cálido. No. Era frío, de indeferencia y hasta de tristeza.

Saludos

A las 17:30 horas el presentador oficial del Ayuntamiento anunció la llegada de Claudia Pavlovich al lugar, acompañada por el famoso “Vaquero”, Alfonso Elías Serrano, el del “sombrerito al que le ganó el dedito”.

La “gallineta” priísta llegó también acompañada por Bulmaro Pacheco Moreno, por Onésimo Mariscales Delgadillo, por Alberto “Pitillo” Guerrero y demás dirigentes partidistas del tricolor.

En el estrado, en primer lugar los invitados especiales. Atrasito, los diputados locales de varios distritos electorales del Estado y alcaldes de la región que asistieron a la toma de protesta. Al fondo, pero hasta atrás, estuvieron los representantes de las centrales y sectores partidistas, haciendo tímidos saludos con la mano en alto sus dirigentes al escuchar sus nombres.

Todos en el estrado, al unísono, esbozaron amplías sonrisas, como sucedió con Onésimo y “El Pitillo” que nunca dejaron de mostrar su sonrisa Colgate, y hasta hacían señas con el dedo pulgar levantado y saludando a cuanta cámara de video se les puso en el camino.


Ramito
La que se vio un tanto incómoda fue Claudia Pavlovich. Tal vez por la situación, al venir a coronar a un grupo que no la apoyó durante su campaña proselitista, por padecer algún mal de mujer o “engentada” por tantos priístas, “y de los más priístas de Sonora”, que la acompañaron.

El “Vaquero” no fue llamado al estrado. Ni tampoco Onésimo, ni “El Pitillo”.

Brillaron por su ausencia los empresarios distinguidos, los que solían asistir a este tipo de actos y que permanecían imperturbables, sentados en una misma fila y sin hacer comentario alguno, sólo observando y observando. Tampoco estuvieron los dirigentes de las cámaras empresariales, ni priístas que han logrado sobresalir por su labor al frente del partido y en el servicio público. Nada.

Los discursos fueron los mismos de todos los políticos y de todos los tiempos: El cambio, las puertas abiertas, el llamado a la unidad, al trabajo, de tomar en cuenta a la sociedad, a los militantes que son la base, de llevarse el carro completo en las elecciones, y todo ese bla bla bla bla bla que han desgastado a quienes hacen política. No a la política.

El tiempo transcurrió tranquilamente, ante las sonrisas ya eternas del diputado local por el Distrito 19 y del Diputado Federal.

Protesta
Claudia dio el espaldarazo al nuevo mandamás del priísmo navojoense y el alcalde José Abraham Mendívil López tocó hacer la clausura y felicitar a su “muchacho” por el logro obtenido.

Sin embargo la liebre saltó en el momento más inesperado y prácticamente paralizó a Claudia Pavlovich, a quien le cayeron el par de conejos asustados.

El discurso de unidad, el del nuevo PRI, de dejar atrás las viejas prácticas que acaba de pronunciar se vino abajo: José Imer Campos Torres y su compañera Sandra Guadalupe Duarte Contreras, presentaron su renuncia a competir por la dirigente del partido en Etchojoa, a presidente el primero y secretaría la segunda.
 
Renunciaron

Denunciaron la intervención directa en el proceso electoral del alcalde José Gilberto Almada Valdez, el también llamado “Fox de Etchojoa” (hay pregunté usted por qué), a quien acusaron de proteger y apoyar a su delfín, Dagoberto Fonseca Ruiz, para que ocupe la presidencia del tricolor, pese a estar confeso de haber trabajado para otro partido: El PRD, en el pasado proceso electoral.

Sorprendida la “güerita” sólo alcanzó a decir: “Yo creía que todo estaba bien”, y prometió revisar el escrito que le entregaron los molestos priístas etchojoenses.

La gran incógnita de la noche fue: ¿Quien mandaría el ramo de rosas rojas?.