miércoles, 16 de marzo de 2011

Los ricos también lloran (o los burros hablando de orejas)

Por Juan Roberto Valdez Leyva

Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu; porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.”
Paulo Freire, 1921-1997, educador brasileño.

- ¡No es justo Emilio, tienes acaparada la señal de televisión abierta!_ exclamó airado el de origen libanés.
_ ¡Tú también eres un cacique monopolizador Carlos!_ fue la respuesta del junior Azcárraga.
_ ¡Siquiera hicieras televisión para educar a este pueblo que tanto lo necesita! _ arremetió Slim.
_ ¡Ya lo dijo mi padre! Yo no hago televisión para educar, si alguien quiere educarse que se compre un libro, este pueblo es de una clase modesta, muy jodida…que no va a salir de jodida, para mi televisora es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil_ argumentó Emilio III.
_ ¡Tienes que abrirte a la competencia, ya, hijo de Tigre!_ masculló el dueño de Samborns, alejándose irritado.
_ ¡ja, ja, ja, mira quién habla!_ se mofó el empresario televisero.

Mientras tanto, Eduardo Pérez Motta, titular del organismo encargado de evitar precisamente los monopolios referidos, solo atinaba a decir, completamente borrado del mapa: “La Comisión Federal de Competencia que presido, revisará este escenario y recabará información para dar una salida al pleito que se traen estas empresas.”

Pobre, a la mejor pensaba en su futuro y teme que saliendo del gobierno no lo quieran contratar estos caciques, como a muchos que terminando su responsabilidad gubernamental, pasan a engrosar filas en la iniciativa privada

Pero, ¿quiénes son estos personajes del fantástico mundo empresarial mexicano?

Veamos:

*Carlos Slim Helú, de 71 años de edad, de origen libanés con una fortuna estimada en casi 54 mil millones de dólares, en un país donde  por cierto, el 44% de sus habitantes son pobres.

Dueño de Telmex y Telcel que controlan el 90 % del territorio nacional, de la fábrica de cigarrillos Marlboro, de empresas huleras, de hoteles, seguros y banco Imbursa, de fábricas de papel, compañías mineras, empresas Nacobre, Euzkadi, General Tire y América Móvil, entre otros negocios; pero que a pesar de su fortuna, sobrevive con sólo 300 mil pesos al mes, ahí nomás para sus gastitos personales, valiéndole un comino que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, califique a nuestro país como uno de los más caros en servicios de telefonía.

*Emilio Azcárraga Jean, de 43 años de edad, actual heredero del emporio Taravisa, perdón, Telerisa, digo, Televisa, con una fortuna valuada en mil millones de dólares.

Pero primero remontémonos a su abuelo Emilio Azcárraga Vidaurreta, de origen español,  que se casó con Laura Milmo, nieta del inglés Patricio Milmo dueño del Milmo National Bank de Laredo y yerno de Santiago Vidaurri, ex gobernador de Nuevo León, relación que naturalmente le posibilitó inversiones cuantiosas en minas y ferrocarriles, en la creación de la radio XEW, en negocios de cine con los Estudios Churubusco y en el canal 2 de televisión.

¿Quién dice qué empresas y política no son un lucrativo negocio?

A la muerte de este personaje, ocurrida en 1972, hereda el monopolio Emilio Azcárraga Milmo quien en memoria de su padre y por la singular relación PRI-XEW desde la creación de ambos institutos en 1929 y 1930 respectivamente dijera: “Soy un soldado del PRI y su Presidente”

Cabe decir que fue este empresario quien catapultó a la empresa en lo que actualmente es y que a su deceso ocurrido en 1997, Emilio Azcárraga Jean se quedó como amo y señor incluyendo los Clubes de Futbol América, Necaxa y San Luis, importándole un soberano cacahuate, como al otro, lo que la Constitución señala en su Artículo 28:

“En los Estados Unidos Mexicanos quedan prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas y en consecuencia, las autoridades los perseguirán con eficacia y la ley los castigará severamente.”

Qué ironía, la Comisión Federal de Competencia fue creada en 1992 bajo el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y fue él precisamente el que le vendió Teléfonos de México a Carlos Slim, convirtiéndolo en el ente monopólico que es hoy y el hombre más rico del mundo.

Hipócritas.

Y mientras el titular de la CoFeCo gane alrededor de 216 mil pesos mensuales, pues que el mundo ruede, ¿no?

Finalmente para estos caciques monopólicos, entre otros que andan por ahí, México sigue siendo tierra de conquista, a la vista del gobierno, de sus leyes y su gente.
Qué pena, ¿verdad?

Que en un régimen de dominación de conciencias, en que los que más trabajan, menos puedan decir su palabra, y en que inmensas multitudes ni siquiera tengan condiciones para trabajar, los dominadores mantengan los monopolios para mistificar, llevar, deidificar, masificar y dominar.

Un abrazo.